Porque sacan la lengua los niños al concentrarse?

cheflenguaPor Marcela Paolicchi 6/10/15 Con información de David Aparicio

Sacar la lengua mientras hacen una actividad motora refleja la importante relación que tiene el lenguaje con la motricidad

Los investigadores grabaron en vídeo a 14 niños de 4 años, diestros, mientras realizaban en sus casas, actividades especialmente diseñadas para involucrar los diferentes niveles de motricidad.

También observaron cuán a menudo sacaban la lengua y si la sacaban por la comisura derecha o izquierda de la boca. Las hipótesis preliminares sugerían que los niños sacarían más la lengua en las actividades de motricidad fina. Pero para sorpresa de los investigadores fueron las actividades que requerían más movimientos y no tanta precisión donde los niños sacaron más la lengua.

La explicación de los autores es que los movimientos son componentes fundamentales del sistema de comunicación rudimentario. Otro hallazgo llamativo fue que los niños sacaban más la lengua por la comisura derecha de la boca. La explicación consiste en que ese lado de la boca es controlado por el hemisferio izquierdo del cerebro y éste hemisferio es dominante en el lenguaje de casi todos los diestros.

Lo que refuerza la idea de que los comportamiento motrices acompañados de sacar la lengua por un lado de la boca, comparten un vínculo con el lenguaje. Si sacar la lengua mientras hacemos actividades motrices es parte del lenguaje, ¿por que los adultos no lo hacemos? Los investigadores explican que los adultos suprimimos esa conducta por las connotaciones culturales de sacar la lengua.

Imagínate que sacas la lengua cada vez que estás concentrado en tu trabajo, ¿Qué te dirían tus compañeros o tu jefe? lenguanino Parece que esta investigación no aportan información muy relevante, pero no es así. Sus datos tienen importantes implicaciones sobre la investigación neurológica del lenguaje y contribuye con datos sobre el sistema de comunicación que incluye la mano, la boca y acciones de la lengua de manera espontánea y sincrónica.

Es impresionante cómo una simple conducta puede enseñarnos sobre algo tan complicado como nuestro cerebro y lenguaje.

Fuente: http://www.psyciencia.com

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